Princesa, pensé que eras mi princesa, pensé que con un beso podría despertar el amor en ti, pero no fue así, estas dormida, siempre lo has estado, y aún así luché por estar contigo, sacrifiqué mi corazón creyendo en que viviríamos juntos por siempre, pensaba que la única forma de expresarte mi alegría por haberte encontrado era con un beso y ansiaba verte a los ojos.
Te acariciaba el rostro mientras dormías, adorándote, amándote en silencio, pensaba que eras un ángel, y hasta llegué a pensar que tus besos serían de fuego. Tal vez me confundí y pensé que tu eras mi princesa, te amé, como un hombre puede amar a la belleza y por último te besé arriesgándolo todo, pero no despertaste, te quedaste inmóvil, con los ojos cerrados. Pensaba en que algo andaba mal pero te seguía besando, mientras no sentía tu presencia, tus labios estaban fríos al igual que tu corazón, y aunque lo intenté no pude derretir tu corazón.
Estarás dormida, hasta que encuentres a tu amor, a tu príncipe, al que pueda derretir tu corazón. Y yo seguiré mi camino pensando que alguna vez te amé, pensando que alguna vez me arriesgué, y te perdí. Pero ahora sé que gané y que aunque no fueses mi mujer, aquella que en mis sueños me iluminaba, aunque besarte fuese frio, sé que no perdí el tiempo.
Yo estuve contigo todo el tiempo, sin embargo tú nunca estuviste para mí, no, tu no eres mi princesa, no eres un ángel, ni tampoco una diosa, eres la princesa de alguien más que duerme hasta encontrar el amor, y aunque no lo encuentres vivirás en tus sueños ilusiones asombrosas por el resto de la eternidad, aún sin saber que yo te besé, aún sin saber que yo te amé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario